Francia, y más en concreto París, es la cuna de la Nouvelle Cuisine y del buen hacer en la mesa. Además, se trata la madre de algunos los chefs más importantes del mundo. Exquisiteces como el foie, los crêpes o el queso Camembert son productos franceses exportados al resto del mundo. Sin duda, uno de los mayores reclamos de París es su refinada y exclusiva gastronomía.

Hacia los años 70, algunos chefs renovaron los platos clásicos de la aristocracia francesa, otorgándoles nuevos toques cosmopolitas y ligeros, y siempre teniendo en cuenta su nivel nutricional. Desde entonces, prima la presencia de alimentos frescos, una minuciosa elaboración y el individualismo de los platos (las guarniciones se sirven por separado). Así, París se convirtió en la capital de la alta cocina.
Muchos de los más prestigiosos restaurantes del mundo están emplazados en la ciudad de las luces: el Maxim´s, La Tour d’Argent, Les Ambassadeurs… Asimismo, tiene las mejores tiendas especializadas en delicatessen donde se pueden encontrar trufas de la Maison de la Truffe, mermeladas de Heriard o caviar Kaspar. Si es cierto que una gastronomía de tan alta calidad no es asequible a todos los bolsillos, París también ofrece cocina más asequible, especialmente en el barrio Latino. Por otro lado, existe un tipo de gastronomía más regional procedente de las antiguas zonas rurales y cuya especialidad es la sopa de cebolla.
Uno de los elementos fundamentales en la gastronomía parisina es el queso, cuyo rey es el Camembert, de sabor intenso y suave textura. Los hay aptos para todos los paladares y para todos los bolsillos. Otra de las especialidades de París son los panes y la confitería, donde los chefs son unos verdaderos maestros. La variedad de los panes y los pasteles es enorme, y entre ellos no se puede dejar de probar los pettits fours, los merengues, los típicos buñuelos o las famosas baguettes. El vino es otro de los elementos indispensables en la buena mesa francesa. Entre sus mejores caldos destacan el Borgoña, el Coñac y el Champagne. También están los denominados Vin de table, de gran calidad y mucho más asequibles que el resto de caldos.
Sin duda alguna, París es el paraíso de todo los gourmets. Todos aquellos sibaritas que deseen degustar los más deliciosos manjares franceses, París es la ciudad indicada. Si además quieren gozar de la estancia perfecta, alquilen apartamentos en París y hagan de su estancia algo inolvidable.







