El pasado cinco de febrero el FC Barcelona recibió en Londres el premio Laureus como mejor equipo del año. Del caudal de ilusión que suscita la escuadra azulgrana da cuenta el hecho de que no se aludió los títulos obtenidos la pasada temporada (Liga, Copa, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Mundialito de clubes—también fue finalista de la Copa de España, que perdió ante el Real Madrid, su máximo rival) para justificar el prestigioso galardón (si hablamos de títulos el Barcelona de Pep Guardiola ha conquistado 13 de los 16 disputados en los últimos tres años, una marca para la leyenda) sino muy en concreto el “fútbol de perfección” desplegado por el equipo catalán durante la pasada temporada.

Sin duda lo que mejor caracteriza a este Barcelona es hacer gala de una filosofía y un estilo de juego propio, como se ocupó de comentar en la gala Bobby Charlton. Un estilo de juego basado en la ocupación sabia de los espacios, la movilidad constante y, sobre todo, un trato exquisito de la pelota, que cuenta con los jugadores idóneos para ser puesto en práctica, pues no es ningún secreto que en este equipo coinciden, liderados por Mesi, ya antes de cumplir 24 años uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, un buen número de los mejores jugadores del planeta. La enorme mayoría de ellos procede además de la cantera del propio Barcelona, otra razón por la que el equipo resulta tan singularmente atractivo, en contraposición al modus operandi del Real Madrid, que parece estar basado únicamente en grandes estrategias de mercadotecnia y constantes, espectaculares y en ocasiones incluso obscenos golpes de talonario.
Si la concepción artística, geométrica, musical (tal vez el mayor mérito del Barcelona es que es difícil a veces saber si es un equipo sinfónico o de música de cámara) del juego que caracteriza al Barcelona le ha ganado el interés e incluso la admiración de gente ajena al mundo del balompié, la por lo general caballerosa, si bien acaso un poco forzada en ocasiones, actitud de Guardiola contrasta con las malas maneras e incapacidad de Mourinho para la autocrítica en la sala de prensa, sus constantes y malhumoradas quejas y su insistencia en culpar de la derrota a factores ajenos a su trabajo.
Pese a ello, la trayectoria ascendiente del Madrid es un hecho y tanto su sólida ventaja en la Liga española como las sensaciones dejadas por la última eliminatoria de Copa entre ambos equipos, donde el Barcelona, pese a clasificarse, acabó pidiendo la hora en un último partido ampliamente dominado por el equipo de Mourinho, parecen hacer presagiar un posible cambio de hegemonía al final de la temporada a favor de los blancos.
A espera de que esa cuestión se dirima, la fiebre y admiración que suscita por méritos propios el equipo catalán no tiene hoy parangón en el mundo del fútbol, lo que lo convierte en un foco de atracción de primer orden para alquilar alojamiento en Barcelona entre los aficionados a este deporte que viven al margen del partidismo sectario.









¿Es el Barça de Guardiola el mejor equipo de la historia? Hemos escrito sobre ello: http://t.co/eFpM6A8U cc/ @FCBarcelona #fútbol
¿Es el Barça de Guardiola el mejor equipo de la historia? Hemos escrito sobre ello: http://t.co/iYxGFXIA cc/ @FCBarcelona
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: El pasado cinco de febrero el FC Barcelona recibió en Londres el premio Laureus como mejor equipo del año. Del caudal de ilusión que suscita la escuadra azulgrana da cuenta el hecho de que no se aludió los títulos obteni……